ESE OTOÑO

La mirada se pierde

en los campos plagados

de hojas arrugadas

y vainas envejecidas

tras la cruzada

de galernas y vendavales,

de lluviosos amaneceres.

 

Ese otoño mohíno

donde los erizos rizos

abren sus vientres

mostrándonos a sus hijos

las rollizas castañas.

 

Ese otoño donde el viento

levanta la estriada hojarasca

de esos árboles cansados,

en un vaivén donde giran y repliegan

sus desmayos, como época

inexorable de la vida

que quema sus horas

en las oscilantes llamas del tiempo.

 

Ese otoño de ollas al fuego

que calienta la memoria

cara una chimenea

que ilumina el rostro

de unos corazones fatigados

de una existencia

en el proceder de la vida

sin perder la esperanza

de la nueva felicidad

que trae el otoño

en su cruzada.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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