FLUYE EL TIEMPO EN NOVIEMBRE

Lento fluye el tiempo

en el silencio de los sentidos

caminando pausado

por el jardín de la alameda

con el sutil pesar,

dejando que la aura

de este otoñal noviembre

seque los sollozos

de un lamento.

 

El viento abanica

con sus rudas caricias

las ramas de los arboles

haciendo que sus hojas caigan

como una espesa lluvia

del grisáceo cielo.

 

La sinfonía del ansia,

en la reservada tarde

del silencio y las cavilaciones

me secuestra en el cincineo

de una hojas que agonizan

componiendo las estrofas

de un poema

que son su rima requiebra

la sedosa cara del otoño.

 

Esos rayos del sol

del mediodía, que templan

la tibieza del día,

esos cálidos colores

de los valles enigmáticos

que te encandilan,

esos viñedos yermos

de sus dulzonas dagas,

que su sangre fermenta

en oscuros toneles,

esas desoladas sendas

que palpitan recuerdos.

 

Mis pasos bailan

sobre esa alfombra

de sedosa espesura,

destemplada, que susurra

el silencio de una muerte

anunciando

un nuevo nacimiento.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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