HIJO

Voy hacia ti

como quien regresa

de una guerra.

Voy hacia ti

como un naufrago

abandonado en el océano.

Voy hacia ti

con el pavor,

la sospecha y el recelo,

de que nuestras miradas

sean otra vez;

el velo de una quimera

y que nuestros rostros,

tras años ocultos

tras una mascara

de indiferencia

traigan las imágenes

de los fantasmas del pasado,

esos que nos encerraron

en la melancólica soledad.

Voy hacia ti

con la esperanza

de que el recuerdo

no sea el delirio

de un olvido,

de que los dos

en el tiempo

hayamos encontrado

la realidad de lo real

de nuestras vidas

perdidas.

 

Pippo Bunorrotri

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