HIJO

En el atardecer

de un regreso,

envuelvo las sombras

de la noche, mientras

la blanca luna

ilumina la senda

de mis huellas,

esas que he dejado

para que encuentres,

tú hijo de mi sentir,

la morada donde lloro

mi arrepentimiento;

donde los suspiros

son perdones

y promesas

de esa sombra

que negó el cielo

en su huida,

para vivir el silencio

de la soledad

con los recuerdos

que tienen sentimientos,

sintiendo el amargo vació

entre los dedos

por no poder coger

las manos

de su carne

para caminar

a su lado.

 

En el atardecer

de un regreso

envuelto en sombras

sintiendo

como el corazón

se encoje

suplicando

ese amor

terminado,

pero nunca

olvidado.

 

Pippo Bunorrotri

 

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