LA AURORA BOREAL Y YO

La diosa del amanecer

cubre con su manto, ese universo

de espectros danzantes,

de dioses vikingos,

señores de la fantasía

en la inesperada noche

en que las atemorizadas

estrellas se esconden

entre las flotantes nubes

y la luna no se presenta

desertando de su trono.

 

 

Noche que finta misterios.

Noche de quietas soledades.

Noches del crujir de silencios.

Noche en que las pestañas no cierran.

Noche donde los suspiros,

son quejas e indultos.

 

 

Noche donde los segundos

son años en un ir y venir

de fotogramas de difusos colores

y en blanco y negro

en la visera de la mente

que evocan momentos

de eternos instantes de una memoria

que camina en el tiempo

dando luz a un sueño

que no tengo y que busco

en el interminable universo

de la diosa del amanecer.

 

 

Cuando esta desgarra

el velo de fina seda del firmamento,

mi mente, con su vuelo misterioso

avanza hacia su encuentro

imaginándose ese sueño

que busca y no tiene.

 

Pippo Bunorrotri.

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