LA CUIDAD

La ciudad,

 ruge en la luz del día,

en el atardecer se asombra

y llora en la oscuridad

de la noche que sueña,

con la esperanza

de un nuevo día.

La ciudad,

en la quietud de sus sombras

corre y vuela

como una gaviota

buscando su sino,

ese que los hombres proponen

en el avatar de su avaricia.

La ciudad,

en los días despejados

presenta sus alegrías,

pintando sus calles de voces

y algarabías sin razones,

en los días grises

sus tristezas cuentan

bajo los balcones.

El ruido es su despertar,

es su sinfonía de la vida

de su día a día,

es el aroma

que le hace sentir viva,

es su guerra y paz

de la batalla de su destino.

La ciudad,

ruge mostrando su sabiduría,

su egoísmo, su avaricia,

de ser siempre lo mas

en lo bueno y en lo malo

que la sociedad escribe

en las sombras

de su quietud sobornable.

La ciudad,

cuando llega la noche

suspira, murmura y sueña,

con un mañana que ya se vera

las huellas que deja en un futuro

que se escribe con presente y pasado.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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