LA MIRADA DEL POETA

Desde la atalaya

del mirador de los poetas

donde descansan los papiros desgastados

y encuadernados en piel de árbol viejo

de la poesía sentida

de los poetas muertos,

que sus versos grabaron

con sangre, sudor y lagrimas,

contra el viento de la historia

que honran su memoria,

contemplo el horizonte cercano

y tan lejano a la vez

de ese abismo de esta sociedad

que su silencio quebranta con sus gritos

perdiéndole el respeto a la historia

que la ha traído hasta aquí.

Una sociedad donde, los “unos y los otros”,

se reprochan la ira del presente,

la ignorante venganza del pasado,

y la absurda violencia reprimida;

que derraman sobre las calles

como alquitrán ardiente

en el tiempo sin tiempo

donde no se miran a la cara

por miedo a que sus sentimientos

los delate como fantasmas,

su rostro es una máscara

sin cara, que mira de soslayo

utilizando el espejo de mil reflejos

donde la verdad se quebranta

y la mentira se refleja

en una verdad disfrazada.

La mirada del poeta

ve como se utiliza la palabra;

esa daga que protege el sentir,

que hiere y mata cuando ofende,

encendiendo la llama de la discordia.

La palabra es el combustible

del discurso fácil y simple

que convence al sordo que habla;

se utiliza para representar una farsa

olvidándose del silencio

de los muertos en la historia,

esos que se fueron en el adiós

pensando que el dialogo sincero

es una necesidad, no una obligación.

El dialogo no es un monologo

en la platea de un teatro

para que aplaudan el ego.

En el dialogo,

razonado y pausado,

las palabras…,

esas que tanto significado

esconden en sus sombras,

se encuentra la igualdad,

se siembran dudas,

se resuelven problemas

para recoger certezas

utilizando el discernimiento

y no la lanza de los gritos

que ponzoña los sentimientos

hiriendo el corazón,

ahorcando la lucidez

del intelecto.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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