LA MIRADA INTERIOR

Navego en mi velero

con la vela mayor desplegada

sobre el lienzo

de un mar pensativo

y ponderado

donde el viento

se agita con el jadeo

de un deseo,

con la sonrisa

de un gemido.

 

La mirada limpia

no tiene horizontes

donde apoyar

su punto de fuga,

todo son hondas

onduladas

que rebotan

en el acantilado

de la duda,

el recelo,

y el temor.

 

Los latidos del corazón

son inquietos destellos

que impulsan los delirios

de la imaginación, que se pierden

en el silencio humano,

que nunca se consumirán

porque la siembra de esos delirios

en la soledad del instante

crecerán libres

en el barbecho de un campo

que nunca quieres ver.

 

Miro en ese mar tranquilo

y una sutil niebla, misteriosa,

oscurece mi vista

sin ver lo que realmente

se esconde entre la niebla,

solo el perfil

de unas sombras

te hacen idealizar

un momento aparente

de la quimera realidad.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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