LA NOCHE APAGADA

En la noche apagada

una voz reservada

anuncio sin quebranto

lo que no oímos

en el gemido del lamento;

y una mano inocente

bajo el aullido

de la luz mortecina

busco ese tiempo detenido

en los segundos agotados

con el jadeo

de la despedida.

 

Detrás de la ternura

la muerte se arrastra

sin haber abrazado

al amado que solloza

en la esquina del lamento

por el requiebro

de una lagrima

en el instante agitado.

 

La vida se teje

de momentos de furia

de trances de jubilo

que te hacen conquistar

los sueños

de ese instante

en que la muerte

se acuesta desnuda

con tu sombra

y al alba, los dos,

sombra y muerte,

se visten de ceniza.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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