LA PROMESA

Lloras la promesa incumplida,

con el rostro entre las manos

y el corazón acartonado,

gimes sin llorar

pero los silencios de las lagrimas

corren por los pliegues

de tu rostro compungido

deslizándose entre

el anular y el corazón

de tus trémulas garras

hasta caer rendidas

en las baldosas de barro,

con su lento suspiro,

donde las huellas desdibujadas

de tu pesar son borradas.

Murmuras desdichas

junto a tu sombra,

que de cuando en vez

levanta la cabeza

para mirar como lloras

entre quejidos y sollozos,

guardando un profundo

y sentido silencio.

El jardín enmudece

ocultando su belleza

para respetar tu fatiga,

los rumores del día se apagan,

el viento de la tarde se retira

y las sombras de la noche

comienzan a envolver

las farolas de la avenida,

y tu lastima,

tu promesa añora

porque en el tiempo

se queda incumplida

en los caprichos del entretiempo

diciendo adiós.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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