LA SOLEDAD DE LA NOSTALGIA

Cabalgan los latidos

de un corazón

que se desvanece

en el otoño

de un calendario

extenuado,

que al volver la vista

asoma el sol

en el fatigoso horizonte,

languideciendo

en el recuerdo.

 

Ella, es ese atardecer plomizo

abrumada de evocaciones

se vuelve hacia su reflejo

buscando la voz

de su mirada…

 

porque no puede sentir

la brisa de ese beso

prendido en su memoria,

ni la tormenta desatada

de su pasión desbocada…

 

sus momentos de felicidad

se hallan perdidos

en el sauce llorón

de la indiferencia.

 

Pero en los sueños

de sus noches de saudade

había vida, había…

pepitas de oro escondidas

en ese rincón del corazón

donde nacen esos versos

no escritos, enredados

en el alma, componiendo

una sinfonía tranquila

que apacigüe la duda.

 

Ella, en ese atardecer de grises,

se sintió fría,

con esa frialdad del trance,

se sintió vacía,

como una hoja marchita

sin árbol ni rama

caída en el estanque

a merced del soplido…

 

la indecisión…

le habla,

los recelos…

corrían por su jardín

y su corazón

disertaba de su dolor

en esa soledad

llena de nostalgia.

 

Pippo Bunorrotri.

 

4 Comments

A %d blogueros les gusta esto: