LA VEJEZ

Atrás quedan los sueños

de una piel estirada

en el terso de los días,

ahora en el ocaso

del sino de la existencia

miras sus pliegues

contando sus penas

en la piel agrietada

por las curvas de una vida,

en esa cara arrugada

enmarcada por el tiempo

de las nostalgias

de sus recuerdos

perdidos en la memoria.

 

Esas manos parpadeantes

bordeando la cuentas

de un gastado rosario

que recuenta evocaciones

de una mirada extinguida

en la evocación de un sueño

donde descalzo persigues

el tiempo perdido

de una agonía

que empezó en un anhelo

y termino en el intervalo

de la existencia

de las lagrimas

de lo que fue un sueño

que tranquilamente duerme

en la oscura celda del olvido.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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