LAS HORAS GOTICAS

En las horas góticas

de mis días despoblados,

oscuras pinceladas

enmarcan la luz

de una imagen acartonada

en el muro del tiempo.

 

Miro sin ver el horizonte

de esos días

y esa figura corre

por el filo

de una tristeza

y sin alimento,

incoó mis rodillas

ante los restos

de un recuerdo

que quema mi cuerpo.

 

En los cajones

de mi memoria

busco aquellas cartas

que bocetaban los tormentos

de un amor alocado,

que avanzaba

en el desierto

de la distancia

llena de angustias

y sin esos besos

que persiguen sueños.

 

Mi vida se acurruca

en mis versos

contando los olvidos

de las horas

que se enamoran

de unos labios

que dieron sabor

a los días de mi vida.

 

Tengo días poblados

de horas góticas,

que caminan por la playa

de mis recuerdos,

soportando la indocilidad

de unas olas

que disimulan

el llanto de unas lagrimas

por el ayer que se fue

sin viento, sin lamento,

ni suspiros,

solo con el adiós

de unas miradas.

 

Pippo Bunorrotri.

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