LAS HORAS

Las horas…

de candil quebradizo.

 

Las horas…

llevadas el barranco del día,

a ese encuentro

de sollozo y lamento

que corre por los surcos

del pesar de un rostro

buscando un horizonte

más allá de la memoria

donde sonidos de voces

son la esperanza

de las evocaciones

que descansan

en los limbos

de las distracciones.

 

Esas horas…

que descansan

en el lado oscuro

de los días

despertando palpitaciones

en los vientos

y en las brisas

de esos amaneceres

que retornan

del frágil olvido.

 

Las horas…

de quinqué vítreo.

 

Las horas…

del abismo del segundo infinito,

que en la aureola

del eterno resplandor

de la acicalada luna,

una pluma escribe versos

en la hendidura

de una pagina

que cuenta la corriente

de unos sentimientos

diáfanos y frágiles.

 

Pippo Bunorrotri.

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