NI PERDÓN NI CONDENA

En el lecho del perdón

las tibias condenas

de la insomne rebeldía

del generoso prodigo

en quimeras,

inca la rodilla

cuando la soledad

asciende los muros del aliento

de su silencio desconocido,

sepultando bajo el musgo del olvido

las injurias de sus condenas.

 

En los llantos de su perdón

regresan las brumosas escenas

de los rostros gastados del pasado,

que como errantes mendigos

buscan las respuestas

a la fabula de su sueño,

que no pide perdón,

que no quiere condena,

pues la indulgencia

es el orgullo

del generoso prodigo

en quimeras.

 

Pippo Bunorrotri.

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