NIEVE

Al amanecer cae la nieve

con su silencio acostumbrado

y sus blancos copos, aterciopelados,

se reúnen en la ladera de la montaña

susurrando…

susurrando su inocente nombre

que tantas sonrisas despierta,

en la mirada de un niño;

con ese sonido suyo

que tanto se asemeja

al de las mariposas

que revolotean en torno de las flores.

Se tumba en la hierba,

plácida y serena,

dejando que el sol

la transforme

en esa gota transparente

que en la tierra se aloja

formando regueros,

que son arrugas

en el tiempo de la tierra,

que se convierten en cauces

batallando con los objetos

que en su camino se cruzan

huyendo entre risas y suspiros

hasta el río que cuenta su historia;

cabalgando en sus quebrantos

hasta llegar a ese mar

que el viento ondula

en las tardes de verano,

elevando las diáfanas olas

del descanso del olvido.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

 

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