RECUERDO

Recuerdo…

aquellos lejanos tiempos

de maneras alargadas,

de costumbres encogidos,

de bancos de madera

anclados a mesas

marcadas –como potros salvajes-

con las iniciales

de bravíos caballeros

y colgajos pendencieros

de las horas que corrían

en la era del tiempo descosido.

 

Recuerdo…

el olor a tinta,

a tinta y pizarra

a papel amarillo

encarrujado y chafado

por el tiempo de espera

en el cajón estirado.

 

Recuerdo…

el aroma a leña quemada,

a brasas mortecinas

en el crepitar de la noche,

a humo pegado

en las solapas nacaradas

de una camisa sin cuello,

a leche quemada

en él hasta mañana

de una esperanza

en el día sin olvido.

 

Recuerdo…

los besos de una madre

que pedía perdón

mientras rezaba,

los cálidos brazos

de sus abrazos

mientras suspiraba

el sollozo de su destino

el gemido del mío.

 

Recuerdo…

el silencio roto

por el bullicio

de unos críos

de polainas

y mandilón de paño,

con la esperanza

de un futuro sin miseria,

ni condes, ni marqueses

herederos de un futuro plegado

y de un presente que se derrite

en el ajado recuerdo.

 

Pippo Bunorrotri.

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