SEMANA SANTA

En el allende ayer

de la memoria del tiempo

suenan las trompetas

replican los tambores.

Los penitentes nazarenos

acomodas sus pasos.

Las capas, togas y sayos

estiran sus arrugas.

Los rostros fustigados, -por su destino-

el visaje de su gesto ocultan

tras manoletas y papones.

Los penitentes nazarenos

acomodan sus pasos

al grito del silencio.

Los susurros caminan de la mano

ajenos al ruido de la soledad

haciendo el tiempo más largo.

Las lágrimas hincan rodilla

ante el abanderado sentir.

El silencio escribe mudas palabras

en el viento roto del recogimiento,

mientras los versos bailan

en la pluma de un poeta

que revisa la memoria de su tiempo,

en este hoy

de encierro

y penitencia.

 

Pippo Bunorrotri.

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