SIN MEMORIA

Su alma está dolida

extrayendo diáfanas gotas

de sus mustios ojos,

porque su memoria

ha dejado de soñar.

 

En la esencia de su ser

se extinguen los recuerdos,

la nostalgia se olvida

y las hordas de su razón

se rinden a la evidencia

de la confusión del abandono.

 

El ataúd de su pasado

se entierra en ese tiempo finito

de la historia infinita

de su destino irrepetible

donde sus ojos, su corazón,

siguen al día que no reconoce

convirtiendo sus imperfecciones

en perfectas omisiones

que iluminan el asombro

de un alma que se muere

sin memoria.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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