TERSA DULZURA

Tersa dulzura,

era la suya

cuando en el despertar

de su fabula,

se levantaba del lecho

en que soñaba;

con viento y brisas,

con olas, espuma,

arena de playas

y aromas embalsamados

en un cuerpo de cristal.

 

Sus dedos pasean

por su piel rociada

por el deseo, dibujando

en las curvas de sus pliegues

ese beso que se poso

en sus húmedos labios

comenzando la cadenciosa

danza de la hoguera

donde se quema

la pasión de un deseo.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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