TÚ YA SABES

Tú ya sabes

que el amor

se vuelve

indiferente

de tanto

gastarlo,

de tanto

usarlo

en medias

verdades.

 

Cuando el adiós asoma

en lo alto de la colina

desbastada por el fuego

del tiempo distante,

es vital revivir las brasas

de ese fuego sin llamas.

Desesperado incas las rodillas

en la tierra húmeda por las lagrimas

pegando el rostro al suelo

insuflando el ultimo soplo

de ilusión que te queda

sobre las brazas mortecinas.

Con toda la fuerza que te queda

de los sentimientos del corazón,

deseas que sea suficiente

para revivir ese amor que se apaga,

puede que no sea suficiente

y solo sea un soplo de despedida.

No importa el esfuerzo que hagas

si estás dispuesto a cambiar

lo que en tu vida ha habido,

por las heridas que sangran

de ese amor que moribundo

pide ser amortajado

para parar su sangría.

Parar el lamento del tiempo,

no es tiempo perdido

si te enfrentas desnudo

sin coartadas, ni disfraces

a ese dedo acusador

que reclama respuestas

sin dolor.

 

Tú ya sabes

que en el amor

no hay derrotados

ni vencidos,

sino dos

que pierden

una victoria

ganada

con la ilusión

de los dos.

 

El amor es dolor

lo sabes desde el comienzo

de esa aventura de pasión,

aunque niegues su sacrificio,

te adentras en su desierto

vestido con una túnica de seda

para disfrutar de los oasis

que te esperan en su desierto.

Cuando la despedida se precipita

por la ladera del adiós, te apresuras

a la biblioteca de la memoria

buscando razonas

que no mientan, ni hieran,

cuando la única verdad que existe

es que el amor duele

aunque te resistas a su dolor.

Cuando todo termina

y el adiós se disuelve

en una realidad palpable

corres con la tristeza

arrancándote los recuerdos

a girones

con el punto y aparte

en la mente.

De nada sirven las excusas

cuando el puñal

de la traición

atraviesa el corazón

y todo el engaño sangra

dejando cicatrices

en el alma.

Se dice que el amor

es pasajero del tiempo,

es verdad lo que dicen,

aunque lo que no dicen

es que ese pasajero

vuelve en el recuerdo

arañando las cicatrices.

 

Tú ya sabes

que el amor

te descubre

el silencio

y el engaño,

sin avisos,

con preguntas

sin repuestas

que te dejan

anonadado.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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