UN PENSAMIENTO

Moriré solo

en la trivialidad

de un día,

sin la razón

de una causa

que lo justifique,

amortajado

en la compasión

de un Zendale

descansare, entonces,

en el enguantado ataúd

de las horas definidas

donde,

lagrimas y lamentos

despiden el tiempo.

 

El amor llora a solas

con la cara en la almohada

a la muerte del amado,

la muerte, la muerte

ese termino de la vida

que diariamente se perfila

en el tiempo designado

llenando de amigos y extraños

ese espacio tuyo

donde tu pálido rostro

se expone momificado

para que contemplen

victoria o derrota,

mientras conversaciones

estudiaran tu vida

declamando vulgares frases

de un recuerdo olvidado.

 

En el duelo de las horas,

las mentiras

serán plañideras,

las verdades

largos suspiros

de un llanto

desconsolado

y los recelos

se volverán cómplices

de una historia

que se despide

calculando el tiempo

de su adiós

mientras alguien

llora a solas

con la cara

compungida.

 

Los amigos de ahora

se reanimaran

ante una ventana

para venerar

el “yo” que fui;

los amigos del después

no llegaran,

porque no habrá mañana,

los amigos de antes

ausentes se muestran

al leer estos versos

en voz baja

y pensar en el recuerdo

de aquel ayer

que se quedo atrás.

 

Llagara la solemne hora

donde él nunca

de ese adiós,

que no tiene

ese mañana

del sueño,

donde tú no estas

ni vendrás,

donde el consuelo

de los otros

es seguir la existencia

mientras tu olvido vegeta

bajo las fúnebres letras

de mi nombre y apellido

en una placa de mármol

haciendo palidecer

a mi recuerdo.

 

Pippo Bunorrotri.

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4 Comments
  • Alberto Blanco González
    Posted at 08:02h, 05 marzo

    La muerte Pippo. Nada que añadir a tus palabras que, si bien tristes, muestran esa verdad de una muy buena forma 👏

    • admin
      Posted at 10:20h, 05 marzo

      Gracias. Un saludo

  • O., Luces y Sombras
    Posted at 11:03h, 05 marzo

    👍👏👏

    • admin
      Posted at 14:22h, 05 marzo

      Gracias. Saludos