UNA ILUSIÓN

Una candente ilusión

vino esta noche

como tea encendida

sobre el facistol de la mente,

solo en la penumbra

sin amparo de la musa

por un instante pensaste

que esa batalla reflejada,

en la llama arrebolada

de la memoria

ya había sido librada

hace tiempo;

una batalla perdida

por un cobarde

en el brillo de una mirada…

 

…las dudas aparecen

bajo el yelmo

de una armadura golpeada

por el olvido y el recuerdo

de la nada.

 

Turbándose el rostro

ante la melancolía del acecho

de una mascara

que recuerda los pasos

de un sombrío medroso

que sigue ofuscado

con el grito de la mirada

de un rostro cuyo nombre

se esconde tras las letras

de una prosa poética

que relata las tempestades

de un tímido, de un osado

con una mirada recelosa

que se escabulle tras la mascara

de un rostro con nombre.

 

Amanece!

cuando el recelo

se desvanece

en las nubes

de un cielo azul

visto de nuevo.

 

La noche se despide

con un susurro

que grita tu nombre,

caminando deprisa en el horizonte

de unos ojos entornados

cuya ojeada trotea

por la cornisa del palacio

de la ilusión de un sueño

exhalando las emociones,

restaurando las palabras,

que expliquen esa batalla

donde el valiente es un cobarde

y el cobarde un impávido

que recuerda la batalla

y el nombre de una mirada.

 

Una incandescente ilusión

vino esta noche,

como tantas otras ha habido

en el camino de la vida;

solo y con un ejercito

de emociones

empezaste una batalla

que en el amanecer

has perdido,

y en el crepúsculo

de un nuevo día

lavas tus heridas

de esa ilusión

que sea ido.

 

Pippo Bunorrotri.

 

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