UNA VIDA PROMETIDA… MEDIA VIDA PERDIDA

Una vida entera

nos prometimos un día

y solo la mitad en vilo pasamos

enturbiando nuestro vacío,

llenando las mañanas y las noches

de silencios y reproches.

Pero un día cualquiera del calendario,

de ese año para el olvido,

el corazón se me congelo

de tanto frío en nuestras vidas

y ese día la razón voló

en el cielo despejado

de la libertad

buscando ese fuego vivo

que mi corazón descongelara

y mi vida calentase,

llenando el vacío

de las promesas de un día,

porque en las eternas horas

de esa media vida en vilo

comprendí, que tú

no eras mi destino.

Te pido perdón por mis errores,

por haber roto la promesa

de una vida entera,

por la cobardía

de esos años

de sonrisas a la galería,

por los silencios,

las ausencias

y las soledades.

No me guardes rencor,

pues el mio lo he perdido,

ni odio mal entendido

que yo nunca he tenido;

ni busques venganzas

por una guerra perdida,

pues los dos en esa batalla

de promesas incumplidas

hemos perdido…

porque tú necesitas

a alguien que te quiera y cuide

sin importarle tu distracción

y yo necesito a alguien

que quiera ser querido

y cuidado sin distracción.

Así que alegrémonos

y démonos la mano

como dos amigos

que se dicen adiós

en un hasta luego;

por nosotros,

por los otros,

por los tuyos,

por los míos.

Caminemos por caminos separados

dejando la amargura en la cuneta

llevándonos el recuerdo

del adiós de un amigo.

Gracias por enseñarme tanto

en esa mitad de vida en vilo.

Gracias por hacerme entender

como es la vida en compañía.

Gracias por las sonrisas robadas

y las caricias sentidas en las noches de luna.

Conocerte ha sido el

mejor regalo de la vida

porque ha servido

para conocerme a mí mismo,

y ha servido para superar

mis miedos y tu descuido;

me ha servido

para atrapar mis sueños;

esos que quedaron atrapados

en el “tal vez”,

en el “pero”,

en el “ojala”,

en el “porque no”

en el “porque si”.

 

Pippo Bunorrotri.

 

 

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