LAS PALABRAS…

Destacado

Las sentidas palabras.

Las humildes palabras.

Las palabras humilladas.

Las palabras vertidas.

Palabras de políticos

que esconden verdades,

mentiras y misterios.

 

Las consentidas palabras

se pierden hundiéndose

en el abismo de la nada,

como las monedas

que arrojaste en la fuente

desde la escalera de la ilusión

pidiendo un deseo

que solo tu silencio conoce.

 

Tu político de palabras meditadas

te cobijas bajo el paraguas

de expresiones adornadas

con metáforas y sinónimos

sintiéndote protegido

dentro de la pompa de jabón

de esa deserción tuya

que platica de la vida

viéndola a través del reflejo

de un ensueño de infancia

sin importarte

lo que otros ven

con su mirada cansada

en el mar encrespado,

en los fondos marinos

de una mente desconcertada.

 

Las sentidas palabras.

Las palabras olvidadas.

Las escondidas palabras,

de unos políticos

cuya palabra…;

es mentira…

es verdad…

es reflejo

de su realidad.

 

Pippo Bunorrotri.

 

ME LLEVARAS

Destacado

Me llevaras…

en tu corazón

como pluma de águila

conquistada.

 

Me llevaras…

en ese alma tuya

que susurra mi nombre

en el silencio

de tus soledades…

 

seré la semilla en el campo

donde crecen las raíces

de un árbol que cobija

tus confesiones.

 

Me llevaras…

a ver el mar

tú que naciste

en la cucamonas

de las olas…

 

de ese mar

que te sonríe la existencia

disfrutando de la puesta de sol

en el aliento de los días.

 

Me llevaras…

a desvestir de mi figura

las horas de la vida

de nuestra existencia

donde la melancolía…

 

solo sea

el jadeo de un segundo

en esos inviernos

sin frió.

 

Pippo Bunorrotri.

 

EL SONIDO QUE APACIGUA

Destacado

El soniquete de las olas del mar

batiendo sobre la blanca arena

apaciguan el pesar

del espíritu errante

que deambula

en el conflicto

de la vacilación,

ese día de soledades

en que tus labios

están secos por el tiempo

y los abrazos se han ido

en la brisa de un otoño.

 

Eres consciente, que el amor

sabe de sudores y fatigas,

de caricias y halagos

y de lamentaciones,

como también eres consciente

de que el amor dura

mientras te ilusiona

y se acaba cuando

el deseo se congela

y los recuerdos

son melancolía de un día

aunque sigas persiguiendo cielos.

 

Pippo Bunorrotri.

 

EL ARREPENTIMIENTO

Destacado

Hubo un día, no muy lejano,

que en su enamoramiento

el sol se oscureció

y en ese abismo

de profunda negrura

el sonido del mar,

se perdió;

el trinar de los pájaros,

mudo se volvió,

las sonrisas bélicas

son formas glaciales

y el silencio

de ese crepúsculo,

con su manto

cubre mis palabras

convirtiéndome

en un alma sin abrazos,

en un dios del Olimpo

que el fuego,

del recuerdo,

consume;

surgiendo en medio

de esa oscura oquedad

el arrepentimiento

y en la negrura

de ese abismo

se esculpieron

con dolor

unas estrellas

iluminando

el amanecer.

 

Pippo Bunorrotri.

 

LA CIUDAD QUE AME (La Coruña)

Destacado

Han pasado años troquelados

en las efemérides de mi vida

en ellas crónicas se han escrito

y mi pequeño fantasma silencioso

ha salido a pasear por la senda

de la memoria, llevándome

 a esa ciudad manceba

de mi recién estrenada andadura

por los añosos lugares

de una semblanza desconocida,

y esa ciudad… fue la primera,

quizás, la más querida,

colgada sobre acantilados,

con un faro que destella

y un mar espumoso

que sus pies besa.

 

En aquella época

en que la tolerancia

empezaba a caminar,

lo mismo que mi semblanza,

sin la mirada déspota

del tirano que gobernó

y con unos ciudadanos

que pedían perdón

y unos políticos

que buscaban

arrepentimiento

por los pecados

de quien gobernó.

 

Tú! Ciudad de rancia crónica

me mostraste la destemplanza

de una sociedad ilusionada,

la leve brisa de tu mar

magreo mi rostro

el primer atardecer

contemplando

un horizonte caliginoso,

despertándome del sueño

de un mozuelo de provincias

atosigado por sus temores.

 

Me diste la fina lluvia

de aquellos amaneceres otoñales

que lavaban mi rostro

de casto engreído,

la distancia del desasosiego

aquietaste en los anocheceres

de amargo café y orujo quemado

implorando meigas en el fuego,

a cualquier hora,

de las tardes alargadas

en tascas de penumbrosas callejuelas,

donde lo cotidiano, era deserción…

era un verso suelto

para un poeta indiferente.

 

Siempre me acordare

del cielo ensombrecido

donde sus nubes

jugaban a ser agoreras

de un día de paraguas

y gabardina.

 

Me acordare del ruido

de la troquela-dora del periódico

que escribía las crónicas del día,

acompasando mi sueño

de cháchara y borrachera,

de horas de estudio

donde la fantasía

solo era una recurrencia.

 

Tu nombre, es imán de imágenes

que acuden a mi reparo

con el beneplácito

de una memoria alegre…,

las turbias y vanas

acuden timoratas

y vergonzosas,

pues muestran

lo vulgar de una época

donde nos deslumbrábamos

con recelo, y donde

libertad era descubrimiento.

 

Recuerdo tus calles

atribuladas y feudales

compartiendo mis pasos,

las esquinas de mis soledades,

los soportales de mis besos,

las callejas de mis silencios

después de amar

la pasión de un deseo…

guardo lo triste y lo alegre

en la misma mochila

donde llevo esta vida

que escribe la biografía

de mi pequeño

fantasma misterioso.

 

Pippo Bunorrotri.